El Rey, en Ceuta: “La soberanía y la integridad territorial no son negociables y, ante cualquier riesgo, nuestra obligación es su defensa”
EL PAÍS
NoticiaFelipe VI reafirma en Ceuta la no negociabilidad de la soberanía española frente a tensiones con Marruecos.
Lo que pareceun discurso de Estado sobre fronteras y seguridad nacional.
La pregunta real¿puede un territorio ser "no negociable" si su historia es pura negociación (y conflicto) encubierta?
- Hobbes → el Leviatán no se ríe: la soberanía absoluta que defiende Felipe VI es la misma que Hobbes justificaba para evitar el "hombre lobo del hombre". Pero, parce, ¿y si el lobo aquí es el mapa? Ceuta es un pedazo de tierra que España y Marruecos se disputan desde hace siglos, y cada vez que alguien dice "esto es mío y no se toca", Hobbes asiente... pero se rasca la barba.
- Hegel → la dialéctica del amo y el esclavo, pero en versión geopolítica: la soberanía no es un dato fijo, sino el resultado de una lucha de reconocimiento. Que el Rey diga "no negociable" es el amo plantando la bandera, pero el esclavo (Marruecos, la historia, el mar) siempre tiene la última: ¿quién reconoce a quién? Y aquí el reconocimiento no llega por discursos, sino por hechos... o por barcos.
- Carl Schmitt → el teórico del "amigo/enemigo" se frota las manos: para él, la soberanía se define en la excepción, es decir, cuando decides quién es el enemigo (Marruecos, los que cuestionan Ceuta) y qué haces con él. El problema es que, en el fondo, Schmitt diría que el Rey sí está negociando... pero con el miedo, no con el vecino.
Por qué no hablamos deMaquiavelo y el "fin justifica los medios" — porque aquí no hay medios creativos, solo un discurso duro que, irónicamente, es el medio más clásico (y a veces el menos efectivo).
En síntesisDecir que algo es "no negociable" es, en el fondo, una negociación con uno mismo: se trata de convencerse de que el territorio, la historia o el poder son tan sólidos como el discurso que los defiende. Pero la filosofía sabe que la soberanía no es un muro, sino un acuerdo (o un desacuerdo) en movimiento. Ceuta no es solo un pedazo de tierra; es el escenario donde España se mira al espejo y se pregunta: ¿hasta dónde llega mi sombra? Y el Rey, con su frase, no hace más que alargar esa sombra... pero sin borrar las grietas.
El Vaticano revela que el Papa tenía un tumor maligno en el pulmón y la operación ha concluido “positivamente”
EL PAÍS
NoticiaLeón XIV supera una operación para extirpar un adenocarcinoma en el pulmón, revelando la vulnerabilidad humana tras el símbolo religioso.
Lo que pareceuna noticia médica sobre el Papa.
La pregunta real¿puede el símbolo sagrado (el Papa) ser a la vez humano y divino sin que una parte anule a la otra?
- Agustín de Hipona → el obispo de Hipona diría: "Claro, parce, el Papa es hombre y pecador como todos". Para Agustín, hasta los santos tropiezan, y la gracia no borra la naturaleza humana, sino que la eleva. Que el Papa tenga un tumor no es un escándalo, sino la prueba de que lo divino no anula lo terrenal. Eso sí, que no se le ocurra a nadie decir que el tumor era "castigo de Dios", porque Agustín se pone nervioso con esas vainas.
- Nietzsche → aquí el filósofo del martillo se ríe a carcajadas: "¡El Papa enfermo! ¿No es irónico que el representante de Dios en la Tierra tenga que someterse a los caprichos de la biología, como cualquier mortal?". Para Nietzsche, esto es la prueba de que el hombre ha matado a Dios... o al menos le ha puesto un yeso. La vulnerabilidad del Papa es el símbolo perfecto de que lo sagrado no es más que una máscara de lo humano.
- Simone Weil → la mística francesa suspiraría: "El sufrimiento del Papa es el sufrimiento de todos". Para Weil, el dolor físico es una forma de participación en la cruz de Cristo. Pero, ojo, que ella no romanticiza el dolor: lo ve como un recordatorio de que la compasión (sufrir con el otro) es el verdadero camino espiritual. Que el Papa se operara en el Gemelli no es solo medicina, sino teología en acción.
Por qué no hablamos deFeuerbach y su idea de que Dios es una proyección humana — porque aquí no se trata de si Dios existe o no, sino de cómo el símbolo (el Papa) encarna la tensión entre lo humano y lo divino sin romperse en el intento.
En síntesisEl Papa con un tumor es la imagen más humana (y a la vez más sagrada) que podríamos tener: un recordatorio de que lo divino no flota en las nubes, sino que camina entre nosotros, con sus achaques y sus operaciones. La pregunta no es si el Papa es perfecto, sino si su imperfección —su humanidad— no será, al final, lo que más nos acerca a lo que representa. Porque, a lo bien, Dios no se ofende por nuestros límites; al contrario, parece que los elige como compañía.
El Mar Menor está ya personado como víctima en 14 procesos judiciales contra agricultores, campos de golf y complejos turísticos
EL PAÍS
NoticiaEl Mar Menor adquiere estatus legal de víctima en juicios contra actores humanos, planteando la justicia ambiental como sujeto de derechos.
Lo que pareceun avance legal para proteger un ecosistema.
La pregunta real¿puede la naturaleza ser "sujeto de derechos" si el derecho fue inventado por (y para) los humanos?
- Christopher Stone → el profesor que en 1972 propuso que los árboles tuvieran derechos se frota las manos: "¡Lo dije, parce!". Stone argumentaba que si las corporaciones pueden tener derechos, ¿por qué no un río o un mar? El Mar Menor personado como víctima es su teoría hecha realidad. Eso sí, el detalle incómodo es que, para que el mar tenga derechos, alguien (un humano) tiene que hablar por él... y ahí el círculo se cierra.
- Kant → el de Königsberg se ajusta las gafas: "Traten a la naturaleza como un fin en sí misma, no como un medio". Pero, ojo, porque Kant nunca dijo que la naturaleza tuviera derechos, sino que los humanos teníamos el deber de no usarla como un trapo. Que el Mar Menor sea "víctima" es un paso, pero Kant diría: "No basta con darle derechos al mar; hay que cambiar el corazón del que lo contamina".
- Latour → el filósofo francés sonríe: "¡Por fin el antropoceno se vuelve contra sus creadores!". Para Latour, el Mar Menor personado es un síntoma de que estamos entrando en una era donde lo "no humano" (ríos, bosques, el clima) exige ser tenido en cuenta en la política. Pero, eso sí, advierte: si solo lo hacemos cuando nos conviene (por ejemplo, para demandar a los agricultores pero no a los turistas), el gesto se queda en puro teatro.
Por qué no hablamos deel utilitarismo de Bentham ("el mayor bien para el mayor número") — porque aquí no se trata de calcular beneficios, sino de reconocer que el Mar Menor no es un "recurso" sino un ser con voz propia (aunque sea prestada).
En síntesisQue el Mar Menor sea víctima en un juicio es como darle un micrófono a un mudo: alguien tiene que hablar por él, pero el gesto ya es revolucionario. Porque, al final, lo que está en juego no es solo si el mar puede demandar, sino si nosotros podemos dejar de verlo como un escenario para nuestras vacaciones o nuestros negocios. La justicia ambiental no es solo un tema legal, sino existencial: ¿estamos dispuestos a compartir el mundo con quienes no tienen voz... o al menos a fingir que la tienen?
¿Existe verdaderamente el olvido o es un engaño del cerebro?
EL PAÍS
NoticiaExploración científica sobre si el olvido es un mecanismo real o una ilusión cerebral, cuestionando la naturaleza de la memoria humana.
Lo que pareceun artículo de neurociencia sobre cómo funciona (o no) el olvido.
La pregunta real¿el olvido es un vacío o solo un truco de la memoria para no ahogarnos en el pasado?
- Bergson → el filósofo francés diría: "El olvido no existe, lo que pasa es que la memoria elige". Para Bergson, el pasado no desaparece, sino que se pliega en capas de la conciencia. Lo que llamamos "olvido" es solo la punta del iceberg: el cerebro no borra, archiva. Y a veces, el archivo se abre solo, como cuando un olor te transporta a la infancia de golpe. Ni se diga, parce, que el olvido sería como un cajón cerrado... pero con la llave puesta.
- Nietzsche → aquí el alemán se pone serio (por una vez): "El olvido es la fuerza más poderosa del ser humano". Para Nietzsche, sin olvido no habría acción, ni vida, ni futuro: estaríamos condenados a repetir el pasado como una pesadilla eterna. El olvido no es un fallo, sino una necesidad para crear. Eso sí, advierte: si el olvido es demasiado profundo, caemos en la amnesia histórica... y ahí sí que la vaina se pone fea.
- Freud → el padre del psicoanálisis se ajusta el bigote: "El olvido es la represión disfrazada". Para Freud, no olvidamos lo que no nos importa, sino lo que nos duele. El cerebro no borra, esconde. Y lo escondido siempre vuelve, como un fantasma, en forma de síntomas, sueños o lapsus. Que la ciencia dude si el olvido existe le daría la razón: tal vez el cerebro no olvida, solo finge que lo hace.
Por qué no hablamos dePlatón y su teoría de la anamnesis (el conocimiento como recuerdo) — porque aquí no se trata de recordar ideas innatas, sino de entender por qué a veces no recordamos, y si eso es un error o una bendición.
En síntesisEl olvido no es el enemigo de la memoria, sino su cómplice. Si la memoria fuera un río, el olvido sería el dique que evita que nos ahoguemos en él. Pero, a lo bien, ese dique tiene grietas: lo que creemos olvidado a veces asoma la cabeza cuando menos lo esperamos. La pregunta no es si el olvido existe, sino si no será, al final, la forma más inteligente que tiene el cerebro de decirnos: "No todo lo que pasó merece vivir en tu presente".